El inicio de año es un momento habitual para revisar presupuestos, proveedores, objetivos estratégicos y prioridades operativas. Sin embargo, hay un ámbito que con frecuencia queda fuera de estas revisiones, pese a su impacto directo en el control, el cumplimiento y la eficiencia de la organización: la gestión documental.
En muchas empresas, la documentación se percibe como una cuestión operativa o administrativa. La realidad es distinta. La forma en que una organización gestiona sus documentos condiciona su capacidad para cumplir la normativa, responder a auditorías, proteger la información y tomar decisiones con seguridad.
Este artículo plantea un enfoque práctico: qué debería revisar la dirección y qué preguntas conviene hacerse al comenzar el año.
1. ¿Existe una visión clara y corporativa sobre la gestión documental?
Una primera señal de alerta aparece cuando la gestión documental:
- depende de áreas aisladas,
- se resuelve “como se ha hecho siempre”,
- o carece de criterios homogéneos en toda la organización.
Desde una perspectiva directiva, la pregunta clave no es si se archivan documentos, sino si existe un modelo corporativo que defina:
- cómo se reciben y tratan los documentos,
- quién es responsable de cada fase,
- qué nivel de control y trazabilidad se exige.
Cuando no hay una visión común, el riesgo es claro: fragmentación, ineficiencias y falta de control real.
2. ¿La dirección podría responder hoy a una auditoría sin urgencias?
Otra cuestión crítica es la preparación ante auditorías, inspecciones o requerimientos externos.
Conviene preguntarse:
- ¿podríamos localizar documentación clave en minutos?
- ¿seríamos capaces de demostrar quién accedió a un documento y cuándo?
- ¿existen evidencias claras de cumplimiento normativo?
En muchas organizaciones, estas respuestas solo se obtienen tras semanas de búsqueda, correcciones y trabajo reactivo. Esto indica que el sistema documental no está diseñado para el cumplimiento continuo, sino para reaccionar ante problemas.
3. ¿Se conoce realmente el riesgo asociado a la documentación?
El riesgo documental suele ser silencioso. No se manifiesta hasta que ocurre un incidente:
- una sanción por protección de datos,
- un conflicto legal,
- una brecha de seguridad,
- o una auditoría desfavorable.
A nivel directivo, es relevante evaluar si:
- la información sensible está adecuadamente protegida,
- los accesos están controlados y registrados,
- los documentos críticos son trazables durante todo su ciclo de vida.
Lo que no es trazable, difícilmente es defendible.
4. ¿La documentación facilita o frena la eficiencia operativa?
Otro aspecto que merece revisión es el impacto real de la documentación en la operativa diaria.
Señales habituales de ineficiencia documental:
- tiempos elevados de búsqueda,
- duplicidades de información,
- tareas manuales recurrentes,
- dependencia excesiva de personas clave.
Desde dirección, conviene analizar si la forma en que se gestionan los documentos:
- acelera los procesos,
- o introduce fricción y costes ocultos.
La documentación mal gestionada no solo consume tiempo: erosiona la productividad de forma estructural.
5. ¿Existen políticas claras de conservación y eliminación?
Conservar documentación “por si acaso” es una práctica extendida, pero cada vez más arriesgada.
La dirección debería preguntarse:
- ¿sabemos cuánto tiempo debe conservarse cada tipo de documento?
- ¿se eliminan de forma segura cuando ya no son necesarios?
- ¿estas políticas se aplican de manera sistemática o dependen de criterios individuales?
Conservar más información de la necesaria incrementa riesgos legales y de seguridad, además de costes de gestión. La conservación documental no es solo una cuestión legal, sino una decisión estratégica.
6. Las decisiones que se posponen… y luego se pagan
Muchas organizaciones son conscientes de estas carencias, pero posponen su abordaje:
- “no es prioritario ahora”,
- “ya lo revisaremos más adelante”,
- “funciona razonablemente bien”.
La experiencia demuestra que estas decisiones aplazadas suelen reaparecer en el peor momento posible, bajo presión externa y con un coste mucho mayor.
Revisar la gestión documental al inicio del año permite:
- anticipar riesgos,
- ordenar procesos,
- y tomar decisiones con margen y control.
Conclusión
La gestión documental ya no es un asunto menor ni exclusivamente operativo. Para la dirección, representa una palanca clave de:
- control corporativo,
- cumplimiento normativo,
- eficiencia estructural,
- y protección del valor empresarial.
El inicio del año es un momento oportuno para elevar esta reflexión al nivel que corresponde: el directivo.
En Nostel acompañamos a las organizaciones en este proceso, ayudándolas a convertir la gestión documental en un sistema sólido, trazable y alineado con las necesidades reales del negocio.

